Zoe es una chica inglesa de quince años que oculta un terrible secreto. Llena de angustia pero también con una buena dosis de humor, Zoe comenzará a escribir cartas a un criminal llamado Stuart Harris, encerrado en el corredor de la muerte de una prisión de Texas. Piensa que solo alguien así, marcado al igual que ella por el secreto, la mentira y el asesinato, va a poder comprenderla...Bolígrafo en mano, Zoe respira profundamente, se come un sándwich de mermelada de fresa y comienza su relato de amor y traición...
¡¡¡Hola Chibiteros!!!
¿Qué tal el fin de semana? el mio algo atareado, pero no me quejo (o al menos no mucho). Como cada lunes, os traigo una nueva reseña, esta vez de un libro que me llegó hace poquito a casa pero que, como es tan cortito, devoré en una sola tarde.
La historia comienza con Zoe, un chica inglesa de quince años que oculta un terrible secreto. Esto la consume a día a día, in capaz de dormir y hacer una vida normal por el abrumador sentimiento de culpa que arrastra consigo. Un día, tras la visita de una monja a su instituto hablándoles sobre lo terrible que es la pena de muerte, Zoe mira en internet la web de los presos condenados y topa con Stuart, un preso condenado a la inyección letal por haber asesinado a su mujer y a su vecina. Zoe está convencida que nadie la entenderá mejor que él, así que empieza a enviarles cartas a la cárcel contándole su historia, demostrándole que, a pesar de todo, no son tan distintos como parece.
Primer libro que leo de esta autora, así que no sé muy bien lo que iba a encontrarme. Había leído reseñas de todo tipo sobre este libro, pero cuando vi que la editorial lo tenía como novedad este mes, no lo pensé y lo pedí. Un libro corto, apenas tiene doscientas setenta y tres páginas y que leí en una tarde. Literalmente. No ha sido una lectura mala, pero tampoco lo que yo esperaba al leer la sinopsis.
El libro está contado en su totalidad por Zoe en forma de cartas, esas mismas cartas que manda a Stuart a Texas, preso en el Corredor de la Muerte acusado de asesinar a su mujer a sangre fría. Narrado en primera persona, Zoe nos cuenta su historia, tanto su vida presente como su pasado, relatando el terrible hecho que la impulsa a cartearse con un asesino. Gracias a sus cartas, conocemos la sencilla vida de una chica de quince años, cuyas únicas preocupaciones son el instituto, sus severos padres y no parecer una pardilla entre sus compañeros de clase y ante el chico más popular del instituto. Y también conocemos su angustia tras el terrible acontecimiento, su miedo a ser descubierta en cualquier momento, sus pesadillas nocturnas, donde se reproduce el fatal desenlace una y otra vez, su sentimiento de culpa que la abruma y retrae, convirtiéndose en la sombra de la activa y alegre chica que era.
Ha sido un libro bastante realista en líneas generales. El que este contado en forma de cartas no ha hecho que la historia parezca precipitada, sino que se centra sólo en los hechos importantes, quitando así escenas que sólo podrían haber entorpecido el buen desarrollo de la lectura y que hubiesen resultado pesadas e innecesarias, Así pues, tenemos la típica vida de instituto reflejada con exactitud, los problemas amorosos, los estudios, la complicada relación con los padres cuando se es adolescente y nos quieren controlar por miedo a que nos pase algo. También encontramos un triángulo amoroso bastante bien llevado y muy convincente. La protagonista, Zoe se enamora de Aaron, pero al ser un imposible se acerca más a Max, desconociendo el vínculo que une a ambos chicos. Ha sido una parte de la trama que no parecía forzada. Se desarrolla de forma natural durante todo el libro hasta los últimos capítulos, donde se sabe lo que ocurre al final con los tres.
Otra de las tramas de la historia, el secreto de Zoe, no está llevado con mucho secretismo, ya que es la misma chica quien termina confesándolo en una de sus cartas. Lo que si se lleva con bastante acierto es la identidad de la víctima. Sólo puedes hacer conjeturas durante todo el libro, pero no sabes la verdad hasta que no ocurre el terrible hecho. Esa tal vez es una de las cosas que me resultó algo exagerada. Creo que muchos ya intuis cual es el acontecimiento que lleva a Zoe a cartearse con preso, pero a mi resultó algo decepcionante leer cómo había sucedido. Me esperaba algo más trágico, más desgarrador y más cruento, pero solo hay una palabra para definir lo que realmente ocurrió y como yo lo vi: accidente. Es una situación que puede ocurrirle a cualquiera, no con ese fatal desenlace, pero si cómo ocurre. Sin embargo, la autora da entender que ha sido algo inhumano, que se ha hecho a sangre fría y que incluso, estaba hasta planeado.
Destaco como algo negativo ese humor negro que se supone que impregna las páginas del libro. Zoe no para de comentar a Stuart en sus cartas lo terrible que debe ser estar encerrado en la cárcel, sabiendo que de un momento a otro la espada de Damocles caerá sobre él. En todas las cartas, le hace mención a su pasado, cómo debía ser con su mujer, a lo fatal que había salido todo, a cómo debe ser su penosa vida como preso, a lo poco que debe disfrutar si quiera de un buen descanso, carcomido por la culpa y un sin fin de hechos que no me parecieron para nada humor negro. Una cosa es comentarlo un par de veces, pero la chica se lleva igual todo el libro y la verdad es que llega a cansar esa falta de tacto.
Tal y como está narrado el libro, la protagonista es Zoe (aunque ese no es su verdadero nombre) pero también podemos leer sobre varios secundarios, especialmente sobre la familia de Zoe y sobre Aaron y Max. Zoe me cayó mal por momentos. Había veces que resulta una chica sarcástica, ingeniosa y decidida y que creaba situaciones entretenidas y otras me pareció caprichosa, egoísta y algo tonta. Max me fue indiferente al principio. Se comporta como el típico chico popular de instituto, pero después de algunos capítulos la cosa cambia y vemos a un chico alegre, apocado por su hermano mayor y algo mujeriego. Creo que fue el más evolución en todo el libro y a quien menos se valoraba a lo largo de este. Da mucho juego y aporta situaciones de tensión que favorecen a la trama. Aaron fue muy ambiguo. Da una imagen distinta a cómo es y no llegas a conectar mucho con él, de hecho, sino fuera una pieza clave en el triángulo amoroso, podría haber pasado inadvertido para mi. De Stuart solo conocemos lo que Zoe comenta en sus cartas obre él, pero no parece en ningún momento de la novela.
El final es algo esperado pero emotivo a la vez. Todo vuelve a confluir, Zoe comienza a ver las cosas desde otra perspectiva gracias a su terapia con las cartas y decide que debe vivir por Stuart, él único que la ha comprendido como nadie, el único que ha vivido algo tan trágico como ella y sabe el desgarrador dolor y sentimiento de culpa que la consume. El capítulo (o carta) final no es de Zoe, sino de Aaron, narrando como es su vida un año después de todo, cómo se siente, qué es lo que lo ha llevado a querer olvidar y sobre todo, recordándole a Zoe que debe vivir.
Por último, hablaros de la pluma de la autora. Un lenguaje sencillo y fluido que te ayuda a adentrarte en la historia sin problemas, que te sumerge en la trama casi sin que te des cuenta y un estilo narrativo adictivo que lleva a leer y leer durante horas sin que seas capaz de soltar el libro.
"Nubes de Kétchup" se presenta como una novela original, entretenida, realista y convincente, narrado por una chica de quince años que nos transmite su angustia por un hecho que el la trama principal del libro y que la marca para siempre.
¿lo conocíais?
¿lo habéis leído?
¿qué opináis?
Nos leemos ^^
Gracias a Punto de Lectura por el envío del ejemplar.




